Los tres ejes de la sociedad védica

Los tres ejes de la sociedad védica

El propósito de este artículo es presentar de forma sintética cómo se estructura la sociedad védica en un triple eje: las cuatro búsquedas humanas (puruṣārthas), los grupos sociales (varṇa) y las etapas de la vida (āśrama).

La grandeza de esta estructuración radica hoy, más que nunca, en una recuperación para el hombre moderno de una visión totalizadora teórico-práctica que nos ayude a vivir una vida más íntegra y auténtica.

Los grupos sociales (varṇa) y las etapas de la vida (āśramas) constituyen la atmósfera en la cual se van a dar las condiciones posibles para satisfacer las cuatro búsquedas humanas. Son las dos alas que ayudan al individuo a encontrar su lugar en el mundo convirtiéndose en un contribuidor.

Vamos a desglosar cada uno de los tres ejes.

Las búsquedas humanas (puruṣārthas)

Si comparamos al animal con el hombre una primera característica que evidenciamos es que el animal no es tan consciente de sí mismo como el ser humano. No vemos, por ejemplo, un gato que desee ser halcón. El animal parece estar satisfecho con lo que es.

Sin embargo, el ser humano, siendo muy consciente de sí mismo, es capaz de desear ser diferente.

La segunda característica que advertimos es que el animal está condicionado por instintos que determinan su conducta. Por ejemplo, el tigre mata a una gacela y no se pregunta si actúa bajo una respuesta condicionada, moral o amoral.

El ser humano, sin embargo, aunque cuente con instintos, tiene la capacidad natural de preguntarse sobre su comportamiento moral. Es un sujeto moral, el animal no lo es.


La búsqueda de seguridad (artha)

Por un lado, compartimos con el animal el instinto por la seguridad en algunos ámbitos. Buscamos seguridad y protección. Necesitamos comida y agua para vivir. Necesitamos protegernos de las amenazas del mundo externo y sus condiciones climáticas. El animal cuenta con mayores ventajas para sobrevivir en el mundo exterior (piel, garras, visión nocturna, etc.…). Por otro lado, el animal tiene una contención en cuanto a la seguridad. No vemos a una vaca que construya un silo de provisiones. Come lo que necesita y cuando está satisfecha, deja de hacerlo. El ser humano, en cambio, no es capaz de prever y planificar.

Así, vamos a ver que el ser humano no tiene ninguna contención por la búsqueda de seguridad. Difícilmente va a verse absolutamente seguro.

Una vez que el hombre ha satisfecho en cierta medida su necesidad básica de seguridad, biológica-física, va a continuar buscando seguridad a través de otras formas en las que cree hallarla: poder, prestigio, fama, nombre, influencia, reconocimiento, etc.

Y en esas búsquedas tampoco va a encontrar contención. Difícilmente va a decir: “Ya tengo suficiente dinero, fama o influencia”. ¿Y por qué? Porque como dijimos, el hombre es muy consciente de sí mismo, es capaz de juzgarse y concluir en base a la visión de sí mismo.

Y si su visión de sí mismo es limitada, si se ve deficiente y carente en base a lo que cree ser, es normal que esa búsqueda de seguridad no tenga contención. Por lo tanto, esa búsqueda por seguridad será una búsqueda eterna. Una búsqueda que, además, no tiene solución porque tratando de buscar ser seguro no se da cuenta de que la seguridad duradera no puede venir de algo que es inseguro e impermanente (sea riqueza, poder, fama o influencia).

Podemos ahora invertir los términos y decir: Lo que busca el hombre no es más seguridad sino librarse del sentido de inseguridad centrado en sí mismo. Esta distinción es muy importante ya que por mucha seguridad externa que encuentre, el sentido de inseguridad está centrado en este “yo” que permanece invariablemente presente en todos sus anhelos por seguridad. “Yo anhelo” dinero, “yo anhelo” poder, “yo anhelo” posesiones, “yo anhelo” fama, “yo anhelo” reconocimiento, etc.

Lo invariable es este “yo anhelo” y lo variable es el objeto de anhelo. Por experiencia sabemos que aunque consigamos los objetos, el sentido de inseguridad está centrado en el “yo”, y por lo tanto, es una falacia lógica y experiencial concluir que voy a resolver el problema fundamental de inseguridad a través de cambios o de adquisiciones de esa parte variable.


La búsqueda de placer (kāma)

Una vez que hay un mínimo de seguridad biológica, tanto el animal como el hombre, comparten el instinto por el placer. Las crías del perro juegan una vez han llenado la panza. El hombre tiene el deseo legítimo de divertirse y entretenerse. Y de ahí surgen todos los placeres biológicos, gastronómicos, intelectuales, artísticos, en grupo o individualmente.

Como en la búsqueda de artha, el animal tiene una contención. Puede poner final. Al hombre le cuesta más. Parece que no hay fin a su constante sed de entretenimiento y placer. ¿Por qué? Porque su capacidad de ser consciente de sí mismo le lleva a verse insatisfecho, infeliz. Y en base a esa conclusión, siempre anhela más placer para verse más satisfecho.

Pero, nuevamente, esta es una solución deficiente ya que no hay nada en el mundo que tenga de forma inherente un isótopo de felicidad o satisfacción. Si el hombre se ve a sí mismo insatisfecho, no hay nada en el mundo que vaya a hacerle sentir satisfecho ya que la satisfacción es una condición interna.


La búsqueda moral (dharma).

Normalmente se suele citar dharma como la primera búsqueda de los puruṣārthas después de artha y kāma. Es así porque éstas dos búsquedas han de estar supeditadas al dharma.

Los deseos de seguridad y placeres son deseos legítimos que el veda permite siempre que sean morales, moderados y no esclavicen.

La búsqueda de dharma es una forma “invisible” (adṛṣṭa) de riqueza en la forma de gracia (puṇya). No se ve pero contribuye al bienestar. Y esa riqueza es accesible a través de las buenas obras y mediante otros medios capaces de producir puṇya como los rituales védicos y los pañca-mahā-yajñas.

Dharma no necesita ser aprendido ya que el valor por los valores es intrínseco al ser humano, es connatural a su estructura moral. Por ejemplo, ¿a quien le gusta ser engañado o dañado? A nadie. De la misma manera, los demás esperan lo mismo de nosotros. Eso implica que el valor por decir la verdad o no dañar es algo incluído en el software de la persona. Y aún así, mentimos. ¿Por qué? Porque entramos en conflicto con otros valores. El valor de decir la verdad enfrentado al valor por el dinero. Al final ganará el valor que mejor tengamos asimilado, el valor por el que tengamos un mayor valor.

El dharma no puede ser ignorado. Ignorar el dharma y los valores crea divisiones en la personalidad en la forma de un Dr. Jekyll y Mr. Hyde.

Y al fin y a cabo, disfrutar de artha y de kāma depende de una mente serena y sencilla que vive una vida de dharma.


La búsqueda por la libertad (mokṣa)

Las tres búsquedas anteriores, también conocidas como preyas, constituyen la búsqueda de lo finito.

Son legítimas pero limitadas para resolver el problema fundamental del ser humano en su búsqueda por verse completo (pūrṇa) y libre (mukta).

Porque por mucho artha, kāma y dharma que exista, ninguna de esas tres búsquedas es capaz de darme un sentido duradero de paz y satisfacción.

La inteligencia puede ver que la paz duradera no puede venir de medios limitados, temporales, impredecibles y cambiantes. Hasta ahí podemos llegar con nuestra inteligencia. Una persona inteligente puede darse cuenta de eso.

Entonces, mokṣa, que precisamente se deriva de la raíz, muc, (librarse) implica librarse de algo. ¿de qué? Ya lo dijimos anteriormente: en realidad no quiero buscar más seguridad o satisfacción sino librarme del sentido de inseguridad e insatisfacción centrado en este “yo”.

Así, mokṣa es la libertad del sentido de carencia, de deficiencia, de limitación centrado en este “yo” que creo ser y que tomo por limitado.


Los grupos sociales (varṇas)

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El sistema de varṇas está diseñado para elevar la prosperidad de la sociedad como un todo orgánico y para permitir que el individuo, independientemente del grupo al que pertenezca, pueda satisfacer las cuatro búsquedas.

El sistema de varṇas nace como una estructura colaborativa en la que se todos los grupos son interdependientes.

Hay cuatro categorías de grupos:

- brāhmaṇa

- kṣatriya

- vayśya

-. śūdra.

Podemos describir esas cuatro categorías usando tres clasificaciones .

1- Por la cualidad (guṇa) de la mente

2- Por el tipo de actividad (karma) o profesión.

3- Por el nacimiento (jāti)



1) Por cualidades de la mente.

Hay tres tipos de cualidades que permean todo el universo: luminosidad (sattva), actividad (rajas) e inercia o pesadez (tamas). La mente, siendo parte del universo sutil, tiene también esa mezcla de guṇas, y así, tendremos una personalidad con una mezcla de esos tres guṇas.

Hay, entonces, cuatro posibilidades de combinaciones de esos guṇas.

Sattva-rajas-tamas. Aquí sattva-guṇa es el factor predominante, seguido de rajo-guṇa y por último, tamo-guṇa. Esta combinación pertenece al brāhmaṇa. Sus tendencia mentales le hace gravitar hacia las actividades sattvikas donde hay una búsqueda de la verdad última, es decir, actividades contemplativas, filosóficas, de índole religiosa y donde no es el único beneficiario sino también se ven beneficiados otros.

Rajas-sattva-tamas. Aquí rajo-guṇa es el elemento predominante seguido de sattva y tamas. Esta combinación es la del kṣatriya. Éste ama la actividad, es extrovertido, planificador, energético, tiene una naturaleza muy entusiasta, tiene una motivación centrada en el bien común, en el servicio.

Rajas-tamas-sattva. Aquí rajo-guṇa es predominante seguido de tamas y por último sattva. Es parecido al anterior pero la motivación no está en el bien común sino en uno mismo, el número de beneficiarios se reduce.

Tamas-rajas-sattva. Tamo-guṇa es predominante seguido de rajas y sattva. Es una persona sin grandes ambiciones materiales o espirituales. Orientado por tamas tenderá a transgredir el dharma.



2) Por el tipo de actividad (karma) o profesión.

Es una clasificación basada en la profesión desde donde contribuyes a la sociedad.

Para el brāhmaṇa la función principal está caracterizada por la producción y difusión de conocimiento. Está gobernado por Sarasvatī. En el sentido estricto, el brāhmaṇa se ocupa exclusivamente del aprender el śāstra y enseñarlo con total dedicación. También se ocupa de suministrar nitya-karmas y sacramentos y de ayudar a otros a seguirlos.

El brāhmaṇa, si lo es por guṇa, no puede desempeñar actividades propias del kṣatriya, vaisía o sudra. Y viceversa.

El kṣatriya se ocupa de todos los tipos de servicio público: administración, gobierno, ley, justicia, defensa.

El vayśya se encarga de todas las formas de comercio.

Y el śūdra es la infraestructura y los servicios que mantienen la fuerza productiva de la sociedad.



3) Por nacimiento.

En cualquiera de las cuatro categorías la persona sigue un grupo en base a la familia donde nace. Por ejemplo, un brāhmaṇa sería brāhmaṇa porque su padre y su abuelo también lo fueron.

Pongamos un ejemplo visual, y quizás algo cómico, que nos sirva de ilustración. Supongamos que una persona es brāhmaṇa por la combinación de sus guṇas y, por tanto, su personalidad gravita hacia las actividades de producción y difusión de conocimiento.Si ese brāhmaṇa se dedicase a otro tipo de actividad, por ejemplo, a pintar una pared con brocha, probablemente, empezaría a pensar si va pintar horizontal o verticalmente, en forma de cuadrados o en círculos. Puesto que su tendencia mental es contemplativa y de pensamiento abstracto, realmente, no sería tan efectivo como una persona orientada hacia la acción  productiva, o como una persona cuya combinación de ganas es la de un vayśya o śūdra. Una persona vayśya tomaría la brocha y sin pensar demasiado, terminaría la tarea en poco tiempo. Sin embargo, ¿cuántas vueltas daría el brāhmaṇa?

Sin embargo, si a un śūdra o un vayśya, por combinación de guṇas, se le encargara diseñar el sistema de logística de un aeropuerto o a explicar la metafísica de Aristóteles, probablemente no se sentirían ni muy atraídos ni estarían muy preparados.



¿Cómo elegir la profesión según los varṇas?

Como primera opción, según la combinación de guṇas. De ese modo, su actividad sería más acorde con sus dones, se encontraría más armonizado con su personalidad y la contribución a la sociedad sería más efectiva. De otra manera, la profesión se puede convertir en una carga: los lunes se convertirían en una pesadilla.

Como segunda opción, si no tiene muy claro cuál es la combinación de guṇas presente, es mejor elegir por nacimiento, ya que en un sistema de gremios por nacimiento no hay competitividad y presión.

Y en tercer lugar, por dinero. Si se elige exclusivamente por dinero, seguramente habrá corrupción y adharma.



¿Como se gradúan los varṇas?

¿Hay una superioridad o inferioridad de varṇas? Desde el punto de vista del karma o profesión, hay diferentes funciones a realizar. El sistema de varṇas es como un cuerpo donde sin una parte del mismo, el todo no funciona. Todos sin excepción colaboran en equipo, no es un sistema basado en la competición. Y todos sin excepción, rico o pobre, sudra o vayśya, han de madurar como individuos y crecer, independientemente de su profesión o nacimiento.

El énfasis en los varṇas está en el crecimiento interior. Todos han de resolver el problema fundamental y la última meta. Si hay una fijación excesiva en quién tiene más, no hay una comprensión verdadera de los puruṣārthas.

Y desde el punto de vista de los guṇas si hay una gradación ya que todos eventualmente hemos de convertirnos por guṇa en brāhmaṇa, independientemente de nuestra profesión o nacimiento. Es una gradación en carácter, y un carácter más elevado, merece hacer namaskara.



Etapas de la Vida

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Hay cuatro etapas en la vida cada una asociada a una sādhana espiritual.

Brahmacarya

Gṛhastha

Vanaprastha

Sannyāsa




Brahmacarya.

Es la primera etapa de la vida. Brahma aquí significa “el veda” y “acari” es el que mora en el veda, el que se conduce (acara) o viaja a través del veda.


La sādhana principal aquí es un compromiso con la educación y con la manera en que persona ha de refinarse desde un hombre-animal a un hombre-hombre y finalmente a un hombre-deva.

En esta etapa hay un énfasis en la edificación del carácter. La educación védica ha de facilitar la comprensión de las búsquedas humanas (puruṣārthas) y los valores que son los principios que han de guiarnos en la vida.

La educación, tanto de los padres como en el gurukulam, tendrá no solamente la finalidad de formarse “profesionalmente” sino de saber conducirse en la vida de una forma apropiada que le permita resolver los conflictos que surgirán en la siguiente etapa.

Gṛhastha.

Una vez que ha completado sus estudios, el brahmacari ahora se convierte en un contribuidor. Empieza a trabajar y produce recursos para sustentar a la siguiente generación de brahmacaris.

En esta etapa aprende a lidiar con las personas en un nivel nuevo ya que antes estaba protegido por la familia o por el gurukulam. Es normal encontrar crisis en esta etapa, la gran mayoría empezamos aquí nuestro camino espiritual.

La sādhana principal en esta etapa es una vida de karma yoga. Entregar las acciones como Īśvara-arpaṇa y recibir los frutos con la actitud de Īśvara-prasāda. Karma yoga presupone necesariamente bhakti. Cualquier acción se convierte en yoga cuando se tiene la actitud de karma yogui.

Los valores aprendidos en la etapa de brahmacari ahora puede ser desarrollados y practicados.

En karma yoga hay un énfasis en la observación de las obligaciones derivadas de los roles mientras que de forma dhármica se satisfacen las búsquedas de artha y kāma. Ahora los apegos y aversiones (raga -dveṣa) son minimizados por una vida de karma yoga donde el interés principal es el crecimiento interno y la purificación (citta-śudhi).

Karma yoga es una sādhana propedéutica de la que nadie se puede escapar ya que todos estamos impelidos a la acción. Sin karma yoga no hay purificación, y sin esa preparación, upāsana yoga y jñāna yoga no acaban de fructificar con una completa asimilación. Pero aunque karma yoga es necesario para la purificación, este no libera, lo cual lo hace incompleto.

El gṛhastha, ocupado para sacar adelante a su familia puede ser plenamente un mumukṣu informado. Karma yoga elimina las impurezas (malam) psicológicas y morales y da como fruto una mente purificada (citta-śuddhi). Upāsana yoga elimina la distracciones (vikṣepa) en la forma de falta de prioridades-constancia y trae como fruto dirección de la mente (citta-ekāgratā). Finalmente el velo de la ignorancia (avidyā) es extirpado mediante el conocimiento de jñāna-yoga que trae como fruto jīvanmukti.

Vanaprastha.

Los padres precisan pasar a una nueva fase de su vida. Ahora van a encontrar que tienen más tiempo para ellos. Y pueden empezar a ocupar una posición en la familia donde se mantiene cierta distancia. Existe más tiempo libre para completar el proceso de madurez.

La sādhana principal aquí es upāsana-yoga. Y por tanto, entran en un periodo de mayor contemplación y de conocimiento profundo de sí mismo. La jubilación no debería acabar siendo una especie de etapa para acumular dinero y tener una casa increíble sino el proceso donde la persona queda más equilibrada y feliz con ella misma.

En esta etapa se gana la capacidad de no reclamar. Y termina con una mente en paz, capaz de quedarse sola y de apreciar el silencio del que carecía cuando era gṛhastha.Hay un proceso de desaceleración. Se interesa por las escuelas espirituales, por la meditación (upāsana).

Sannyāsa.

Es una etapa de renuncia y abandono de los roles y obligaciones de los otros aśramas. Es una etapa diseñada especialmente para el conocimiento espiritual. En las etapas anteriores, la persona se ha refinado, ha trabajado y se ha purificado siguiendo una vida de karma-bhakti yoga y una vez que ha completado su proceso de purificación en vanaprastha con upāsana yoga, está listo para ver eliminar por completo la ignorancia de sí-mismo y encontrar que él es fuente de toda paz y seguridad.

Esta etapa puede ser accedida desde brahmacari o desde vanaprastha. Como gṛhastha, éste puede seguir una vida de karma yoga y cuando los deberes lo permiten, accede a upāsana-yoga y jñāna yoga. Eventualmente tanto por la ruta de gṛhastha o sannyasi, ambos han de obtener el jñānam que los libera. Lo único que varía es el niṣṭha, el estilo de vida. En gṛhastha hay actividad, en sannyāsa la actividad y los roles estás drásticamente reducidos.

La sādhanas principal en este etapa es el conocimiento espiritual a través de jñāna-yoga o Vedanta.

Este es el triple eje de que permea el espíritu de la sociedad védica. Es un diseño social que da prioridad a las condiciones para que pueda darse el crecimiento interno del individuo junto con la prosperidad del conjunto de la sociedad de forma cooperativa y tomando a la sociedad como un todo orgánico.

Es muy interesante que como vaidikas tengamos en cuenta en un nivel muy práctico los tres ejes: En primer lugar, qué es lo que realmente buscamos por detrás de las cuatro búsquedas (puruṣārthas) y cómo integramos las necesidades de comodidad, progreso material, dharma y libertad.

En segundo lugar qué tipo de personalidad o cualidades (guṇas) mentales son la que dominan en nosotros y cómo podemos elegir una profesión que nos haga ser contribuidores eficaz en armonía con nosotros mismos.

Y en tercer lugar, en qué etapa de la vida estamos y qué sādhanas principal es nos corresponden asumir.



Extraído del libro Veda dárshana. Pensamiento, espiritualidad y vida en la tradición hindú, publicado por la Federación Hindú de España, 2018.







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