¿Qué es y para qué sirve la oración?

¿Qué es y para qué sirve la oración?

La oración es la forma suprema de comunicación con el Señor, puede ser hecha desde palabras simples hasta con un ritual complejo. Las formas de oración pueden variar de una persona a otra, pero lo que es común para todas es la actitud. La oración ayuda a nutrir la relación personal con el Señor – la relación de lo creado con el Creador-  invocando al devoto que hay en cada persona. A diferencia de cualquier otro rol que desempeñamos en la vida, el rol del devoto no tiene demanda puesto que el  Señor  no busca nada de nosotros.  Cuando la relación con el Señor se torna primordial en la vida, las otras relaciones  se vuelven secundarias, y por eso, menos problemáticas.

La oración tiene como propósito ayudar al logro de un deseo, ya sea claridad mental o un fin determinado. También ayuda a obtener madurez  para poder recibir el conocimiento espiritual. Este conocimiento nos enseña a identificarnos con el Señor y nos ayuda  a descubrir  la libertad y la felicidad, nuestra propia naturaleza.

En la creación de un objeto, dos tipos de causas son necesarias. Una es la causa inteligente que tiene el conocimiento y la habilidad para crear el objeto, y la segunda la causa material de la cual el objeto es creado. Las dos causas pueden ser resueltas en un ser, o pueden estar separadas una de otra. Por ejemplo, el soñador es a la vez causa inteligente y causa material de su sueño, mientras que el relojero es solamente la causa inteligente del reloj, pues la causa material no es el relojero.

Cuando uno mira al mundo, ve inteligencia y orden en la creación. El sol está en su posición, los planetas no salen de sus órbitas, las leyes de la física no se toman vacaciones. Cada organismo tiene su lugar, cada célula tiene su función específica. Todo tiene un propósito. Por ser esto así, tiene que haber una causa inteligente y una causa material en la creación.

Ahora, ¿estas dos causas recaen en el mismo ser o están separadas una de la otra? Si uno dice que la causa material existe fuera del Señor puede surgir la pregunta de quién creó ese material. Si el material hubiera sido creado por otro Señor, ¿de qué él o ella hizo ese material? Y uno terminar en una regresión infinita buscando el primer material. ¿Y dónde podría existir el primer material antes de la creación del espacio? Tiempo y espacio son en sí mismos parte de la creación. Por lo tanto la causa material no puede existir aparte de la causa inteligente de la creación. De hecho, la creación no existe apartada del Señor. Todo lo que existe es el Señor.

Con esta comprensión, si uno pregunta  dónde existe el Señor en la creación, la respuesta es que el Señor existe en todas partes. ¿Cuál es la forma del Señor? Es todas las formas, desde que nada existe separado del Señor. Si todas las formas son la forma del Señor, ¿cómo uno puede rendir culto al Señor? Uno puede rendir culto al Señor invocándolo en todas las cosas.

Son innumerables las leyes que gobiernan la creación. El Señor, visto desde  alguna de estas leyes o funciones, deviene en una deidad que la preside. Por ejemplo, el Señor visto desde la función creadora es Brahmā, el dios creador. De manera similar, cuando de preservación y destrucción de la creación se trata, las deidades que presiden son  Viṣṇu y Śiva, respectivamente. La deidad que preside la función de la luz es rya, el sol y así sucesivamente. Las deidades pueden ser femeninas o masculinas, pues toda la creación contempla ambos aspectos. Entonces, rezar a alguna de las deidades, se convierte en una oración solo al Señor .

Tres tipos de oración

La oración puede expresarse de tres maneras: física (kāyika), oral (vācika) o mental (mānasa). Un ritual o pūjā es una forma física de oración. Cantando alabanzas al Señor o himnos védicos es la forma oral. Hacer japa (repetición de un mantra) o rendir culto en silencio, es la forma mental.

Los resultados de la oración.

Como cualquier otra acción, la oración produce un resultado. En este caso es doble: un resultado inmediatamente visible, dṛṣṭa phala y un resultado no visto, adṛṣṭa phala.

El resultado visible es el inmediato confort interior que deviene reconocer que uno mismo es limitado y aceptar rendirse a un poder superior. Siendo objetivo acerca de las situaciones sobre las que uno no tiene control y orando a la fuente divina es un acto que libera de la ansiedad respecto a las expectativas por el resultado.

El resultado no visto se llama puṇya (gracia) que acumula el hacedor de la acción. Puṇya se manifiesta en situaciones confortables que pueden tener lugar en esta vida o en otras. Cuando uno ora por éxito, la gracia acumulada ayuda a neutralizar los obstáculos  que tal vez no pudo prever. La gracia no garantiza el éxito, pero no tenerla supone un perjuicio mayor.

 

(extraído del libro Vedic Heritage, teaching program, de Sumita Ramaswany. Traducción: Equipo Vedanta) 

 

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