Confianza y esfuerzo: dos valores a cultivar

Confianza y esfuerzo: dos valores a cultivar

Confianza y esfuerzo. Dos palabras cuyo significado y ámbito de funcionamiento son enormes. ¿Confianza en qué? ¿Esfuerzo para qué?

En el capítulo seis de la Bhagavad Gītā  hay unos versos iniciales que hablan de las preparaciones generales y específicas para la meditación. Entre las preparaciones generales habla de dos valores importantes.

·         La confianza en uno mismo

·         El esfuerzo

¿Qué pasa con la confianza?

Tú eres el primer factor directo que contribuye a tu presente y tu futuro. Esto tenlo muy en cuenta: Ninguna ayuda externa es de utilidad sino hay confianza en uno mismo. Ningún cambio es posible si tú no estás dispuesto a cambiar.  Y hasta que no exista esa confianza, cualquier ayuda es en vano.

Solo es posible ayudar al que cree en sí mismo y al que está dispuesto a hacer el esfuerzo necesario.  

Si decides que no puedes mejorar tu vida, nadie te puede ayudar, ni siquiera Dios, ni un maestro, ni un gurú… nadie.

Primer paso es tener confianza en uno mismo y tener la actitud de hacernos responsables de nuestra vida.

Por eso existen los puruṣārthas , las metas humanas de seguridad, placer, dharma y libertad. (Ver artículo relacionado aquí) Cada una ha de ser elegida y conquistada por mí. Y he de elegirlo deliberadamente, teniendo la convicción de que puedo hacerlo.

Algunas personas alaban a personas que han sido extraordinarias como Ramana-Maharshi, Swami Dayananda y otros maestros, pero su pensamiento es : “oh tal o cual persona alcanzó esto…”. Sin embargo,  cuando se trata de creer en uno mismo para hacer esos cambios y conquistar lo que preciso conquistar, no puedo, no es posible, no creo en mí.

Esa “deificación”  de los demás es un debilitamiento de mí mismo para poder llevar la vida que quiero llevar. Esa actitud es insana porque me debilita y me crea un complejo de inferioridad. Es una actitud destructiva, pesimista que no ayuda.

El esfuerzo

El segundo valor del que habla este capítulo de la Bhagavad Gītā  es el esfuerzo.

Tu puedes ser  tu mejor amigo o tu peor enemigo.

Si eres tu mejor amigo eres  tu mayor fan, tu mejor coach. Cuando no consigues ser la persona que quiere ser, no te machacas ni te abandonas, sino que te das palabras de ánimo, te cuidas y  afinas los instrumentos que tienes para usarlos mejor.

En la Katha upaniṣad hay una metáfora sobre un carro tirado por caballos. Los caballos representan los sentidos, las riendas la mente, el carro el cuerpo, el chofer (auriga) la inteligencia y el viajero es el Ser, eres tú. Estos son los instrumentos que han de ser fortalecidos, cuidándolos y coordinándolos.

No puedo ignorar la salud del cuerpo y las emociones.  No debo debilitar los instrumentos sino darles fuerza.

De hecho el éxito del viaje que es la vida, depende de la salud e integración de esos instrumentos.

Y eso requiere de esfuerzo por mi parte, refinamiento, coordinación y dirección de los instrumentos para que cumpla cada uno su función.  

Cuando los instrumentos están bien dirigidos son amigos, cuando están descontrolados, entonces la persona se mueve por sus fantasías y se mantiene en un círculo vicioso del que no puede salir.   


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