Las cuatro búsquedas humanas

Las cuatro búsquedas humanas

   En sánscrito se llama puruārthas a los cuatro objetivos que todo ser humano, en mayor o menor medida, busca. Aunque la búsqueda de cada persona es particular, estas cuatro metas son buscadas por todos y nos marcan el «propósito de la Vida».

    La primera es artha, la seguridad, ya sea emocional, económica o social. Artha puede manifestarse en forma de dinero, bienes raíces, de relaciones, de un hogar, de fama, de un título o a través de cualquier forma de poder. El hombre siempre está pendiente de la seguridad en el presente pero también quiere garantizarla para el futuro y parece convertirse en una carrera que no tiene fin. La seguridad, necesaria en un aspecto, pasa a ser un problema porque siempre se busca más y uno se siente insatisfecho.

     Una vez que se completó mínimamente la búsqueda de la seguridad aparece kāma, que es la búsqueda del placer. Entran en esta categoría todas las formas de placer biológico, artístico e intelectual y se vincula con los valores personales que cada uno  ha ido acumulando durante la vida. De acuerdo a la experiencia y la educación recibida se crea una escala de valores de acuerdo a lo que gusta (raga) y lo que no gusta (dvea). Esta fase tampoco parece terminar nunca, pues siempre que cumplimos un deseo, estamos ya buscando otro para satisfacer.

    El tercer puruārtha  es dharma (vida moral) En las escrituras védicas, dharma está primero que las otras dos búsquedas porque la ley moral viene desde la Creación, está en el «software» de cada uno. Todo el mundo sabe que dañar a otro está mal, que la búsqueda de seguridad y placer no puede conseguirse a costa del sufrimiento de otros. Seguir esa ley moral produce armonía porque se está en equilibrio con un orden moral que para la tradición védica no está separada de Dios, porque Dios es el Creador y la creación y sus leyes están hechas por él. Comportarse según el dharma significa no actuar solamente en base a las propias conveniencias sino a lo que es adecuado tanto para uno mismo como para la sociedad. Se trata de actuar correctamente según lo que se espera de cada uno según el rol que ocupa. Si no se lleva esta vida, se actuará según los propios caprichos sin importar el daño que se haga a los demás, abusando del libre albedrío.

Moka : liberación

     Por último (aunque sin embargo es el fundamental) es moka, que significa  liberación. Es una libertad interna de la búsqueda de arta, kāma y dharma porque siempre hay algo común entre estas tres, aunque aparezca de diferentes formas: ¿Quién está exento de decir o haber dicho: «Yo quiero este coche», o «yo quiero esa casa«, «yo quiero ir de viaje a…»?, todas frases suponen la búsqueda de arta y kāma. El denominador común de todas es el Yo. Eso es lo que se mantiene invariable. Este Yo carente y deficiente que pide más y más para liberarse del sentido de inseguridad, de deficiencia, de infelicidad.

     Aún cuando estas búsquedas sean manifestadas en sentido positivo («quiero ser más seguro», «quiero tener más placer», «quiero ser feliz»), por detrás esconden que el Yo se siente infeliz, inseguro. Toda esta búsqueda infinita de placer, seguridad, poder, dinero que se desarrolla en la vida se resume en lo siguiente: «tal como me veo hoy a mí mismo por mi autoconciencia, porque puedo emitir un juicio de mí mismo y compararme con otros, porque me tomo como el cuerpo, o porque creo que soy mis emociones o la mente, me veo ineficiente, incompleto». Y eso es normal y nos pasa todos, porque el cuerpo físico, así como el cuerpo emocional y mental, son limitados, y seguimos esperando de lo limitado lo que no puede darnos.

     El sentido de carencia y limitaciones un problema universal propio de todos los seres humanos.  Moka  es la liberación, que no se traduce en una experiencia de samadhi, no hay visiones extrasensoriales ni una unión mágica con Dios. Es mucho más sencillo: es liberarse del sentido de deficiencia que está centrado en uno mismo, más allá de lo que haga o deje de hacer. Para lograr esta libertad hay dos opciones: tomarse como un ser limitado y dejar de cuestionarse; o aceptar que hay una visión equivocada sobre uno mismo y buscar develar la verdad acerca de la existencia o no de esta limitación. Estas respuestas las brinda Vedanta. Entonces, si el problema es esta sensación de deficiencia, ¿cuál es la solución? La respuesta es rectificar y corregir esa visión equivocada sobre uno mismo mediante la remoción de la ignorancia sobre cuál es la verdadera naturaleza de la persona. Esto se puede transformar en el mayor descubrimiento de la vida, pues lleva a descubrir la plenitud que es nuestra propia naturaleza y nos permite dejar de estar buscando afuera lo que llevamos dentro, y de esta manera poder reconocernos como lo que somos: seres completos y felices.   

 

 

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