El asceta y la prostituta

El asceta y la prostituta

EL ASCETA Y LA PROSTITUTA

En un pueblo vivían, frente a frente, un asceta y una prostituta. El asceta llevaba una vida de penitencia y rigor, apenas comiendo y durmiendo en una pobre choza. La mujer era visitada muy frecuentemente por hombres. Un día el asceta increpó a la prostituta:

–¿Qué forma de vida es la tuya, mujer perversa? Estás corrompida y corrompes a los demás. Insultas a Dios con tu comportamiento.

La mujer se sintió muy triste. Ella deseaba llevar otra forma de vida, pero era muy difícil dadas sus condiciones. Aunque no podía cambiar su modo de conseguir unas monedas, se apenaba y lamentaba de tener que recurrir a la prostitución, y cada vez que era tomada por un hombre, dirigía su mente hacia Dios. Por su parte, el asceta comprobó con enorme desagrado que la mujer seguía siendo visitada por toda clase de individuos. Empezó a guardar una pequeña piedra por cada hombre que visitara a la prostituta. Al cabo de un tiempo, tenía un buen montón de piedras. Llamó a la prostituta y la recriminó:

–Mujer, eres terrible. ¿Ves estas piedras? Cada uno de ellas suma uno de tus abominables pecados.

La mujer se sintió muy triste. Deseó profundamente que Dios la apartase de ese modo de vida,. Poco tiempo después, moría. Ese mismo día, cosas del destino, también murió el asceta. Sucedió que la mujer fue conducida a las regiones de la luz sublime y el asceta a las tinieblas. El asceta protestó muy enojado por la injusticia que Dios cometía con él. Un mensajero del Señor le explicó:

–Te quejas de ser conducido a las regiones inferiores a pesar de haber gastado tu vida en austeridades y penitencias, y de que, en cambio, la mujer haya sido conducida a las regiones de la luz. Pero, ¿es que no comprendes que somos aquello que cosechamos? Echa un vistazo a la tierra.

Allí yace tu cuerpo, rociado de perfume y cubierto de pétalos de rosa, honrado por todos, acompañado por músicos, a punto para ser incinerado con todos los honores. En cambio, mira el cuerpo de la prostituta, abandonado a los buitres,despreciado por todos. Pero, sin embargo, ella cultivó pureza y elevados ideales para su corazón pensando en Dios constantemente, y tú, por el contrario, de tanto mirar el pecado, teñiste tu alma de impurezas. ¿Comprendes, pues, por qué cada uno vais a una región tan diferente?

Reflexión: Aprende a comprender y tolerar. No juzgues a nadie por las apariencias, discierne más allá de ellas.

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